Mensaje ofrecido por la Editora en Jefe, en la Juramentación de los Nuevos Redactores de la Revista de Derecho Puertorriqueño. Año 2009 - 2010.

Redactor: Persona que redacta, especialmente la que lo hace para un periódico, una revista, una editorial, una emisora de radio o un canal de televisión.  Esta definición la tomé del diccionario primario de lengua española.  Pero redactor es mucha más que lo que dice un sepulcro o mausoleo llamado diccionario. 

 

Un redactor escribe, compone, idea, concibe, expresa y representa palabras que eslabonadas todas forman líneas de pensamientos que muchas veces se convierten en las llaves que abren las puertas al dialogo reflexivo, crítico, declarativo y deliberativo que unen a mentes pensantes en un circulo llamado academia.  Como también en un círculo más familiar, llamado tertulia entre amigos.

 

Tan reciente como hace dos semanas, me encontré en franca pelea de pensamientos con un autor o autora llamada E. M. Cioran.   Esta persona que escribe, me expuso su pensamiento sobre la figura del intelectual que redacta.  En la misma, él o ella, ya que unas simples iniciales dejan a la imaginación que género concibió esta idea, nos presenta que "El intelectual fatigado resume las deformidades y los vicios de un mundo a la deriva.  No actúa, sino que padece; más aún si se vuelve hacia la idea de tolerancia, no encuentra en ella el excitante que necesita para seguir escribiendo"  Ciertamente esta idea del intelectual fatigado me llevó a rebuscar entre mis pensamientos y criticas a este mundo actual, de ver si Yo en lo personal he caído en esa fatiga que nos lleva a resumir las deformidades y vicios de nuestro mundo social presente.  La reflexión interna me llevó a repensar ¿que estamos haciendo con los dones de escribir?  Por que para el que no lo sabe, el escribir aparte de ser una destreza motora del cuerpo que se nos enseña desde temprano en nuestra infancia, es un don.  No todos tienen la disciplina, la paciencia, el respeto y el amor por las letras.  A ese llamado solo respondemos unos pocos y solo algunos logran por medio de ese llamado provocar con el simple acto de escribir romper un ciclo que Yo llamo el banco del conformismo. 

 

Este banco del conformismo, crea mecanismo para que el ser humano los utilice para crear recursos a favor del servicio del silencio.  Silencio intelectual que nos ata a mendigar palabras, a realizar síntesis de pensamiento y a escribir oraciones vacías, carentes de significados y compromiso.  Nos hacemos eco de un refreír de pensamientos.  Nos envolvemos en un mundo caracterizado por el "confort" mental.  Muchas veces nos preguntamos, ¿Para qué desarrollar un pensamiento crítico, si los medios sociales actuales me dicen que debo de hacer, como lo debo de hacer y cuando lo debo de hacer?  Nos volvemos copias de copias de un pensamiento errante y totalmente arbitrario al desarrollo de una masa fatigada por una realidad que nos golpea constantemente.

 

Un amigo de mi infancia y tal vez de la misma de ustedes, Gabriel García Márquez en su libro Notas de Prensa, nos expone que todo escritor tiene una guerra cotidiana con las palabras que no respetan fronteras.  Más aun nos invita a practicar la Conduerma de las palabras.  En lo personal, me gusta esa invitación.  Nuestra sociedad necesita a personas que desarrollen esa destreza.  La conduerma no es otra cosa que ese malestar que se padece al día siguiente de la noche anterior.  Todos en algún momento lo hemos padecido, solo que lo conocemos como la cruda o el hang over.  Pero ya en este sentido no sería el resultado de una noche de copas, sino más bien el resultado de salirse de ese confort mental y comenzar a escribir con vida, con pasión y provocación.  Esta conduerma de palabras nos invita a salirnos de la fatiga intelectual, a provocar ese germen que está presente en nuestra humanidad, y ha liberarlo para que produzca fuera de las fronteras mentales que crea esa constante tolerancia de estar socialmente atados en un vasallaje masivo, abyecto, sumiso y siniestro de un mundo conformista, simplón y poco profundo. 

 

Como saben, la escritura es sensual, experimental y sustancial.  Pero también es provocadora de cambios, retadora al extremo y eterna cuando se plasma en papel.  Hoy ustedes han sido juramentados como Redactores de la Revista de Derecho Puertorriqueño.  Han sido llamados a seguir un legado que compañeros abogados ya en la práctica, comenzaron en sus años de estudio en ésta, nuestra Escuela.  No todos responden a este llamado y son pocos los que permanecen en el mismo.  Ser redactor significa compromiso, lealtad, valor, sacrificio y entereza.  Somos los llamados a plasmar en papel esas ideas que retaran a nuestra sociedad.  Las que harán que la misma modifique, actualice y repiense procesos económicos, sociales y culturales que como sabemos muchos no han sido eficaces y los resultados lo estamos viendo actualmente. 

 

El derecho es como el cónyuge supérstite, permea en todo.  Así es como el derecho se vuelve nuestra base para comenzar a reflexionar sobre asuntos de índole social que nos afectan no solo como pueblo colectivo sino como humanos individualistas que somos.  Retomando esa base, les invito a ustedes nuevos redactores a practicar la conduerma de palabras.  Les invito a repensar el silencio, a provocar las esferas sociales, a criticar al sistema, y a profundizar en temas actuales como los que  puedan ser de temas futuros.  También les invito a retomar aquellos temas ciertamente dejados en el olvido pero que  repensados y actualizados son de mucha importancia para nuestra sociedad.  Te invito a padecer ese malestar que hay al día siguiente luego de una noche de mucha escritura, pensamientos y reflexiones.  A querer romper lo que escribiste para poder volver a reescribirlo.

 

Te invito a que no estés conforme con lo primero que escribas, a que te critiques y te repienses. Te autoevalúes.  Te invito a romper con la excesiva indisciplina y complacencia.  Sal de ese confort mental y reta a tu propia humanidad.  No te hagas eco de pensamientos mediocres ni de líneas refritas que lo único que persiguen es enmarcarnos en una sociedad masiva no pensante. 

 

Redactor y Redactora, tienes un don.  ¿Que vas hacer con el mismo?  Pondrás tu don al servicio del conformismo y el silencio o serás un guerrero o amazona que empuña la palabra cual espada se clava en la piel gélida de un enemigo llamado pereza y fatiga.  Redactor y redactora, tu tienes en tus manos el curso de esta Revista.  Se sabio y sabia en la búsqueda de esa palabra que se hará eterna cuando se publique.

 

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