Te encontré sobre el mar
y fue un llamado intelectual
a un juego serio
a un conjuro con luz de firmamento
un convite a querer tocar el cielo
nada se calculó
solo el cerebro
computó los acuerdos
y el volcán se arrojó
con una intensidad sin ruta de regreso
con una lógica de fuerzas infinitas
que hizo añicos las leyes y los tiempos
lo imperfecto
solo movió a la risa
y aún sin saber de rima
hicimos versos
detuvimos el tiempo a nuestro antojo
y vestimos la piel de traje nuevo.
DE
María de Los Ángeles Ortiz
