En Puerto Rico como en otros lugares tales como Latinoamérica, el Caribe, los Estados Unidos y Europa, tienen en su historia como sociedad una memoria colectiva que mantener a través de generación en generación.  Esta memoria colectiva social es la que mantiene vivo el pasado y hace del presente uno lleno de significados para cada sociedad.  Es en esta memoria colectiva social que viven los recuerdos, las tradiciones, las leyendas, cuentos y el folklore.

        Memor, la palabra latina para memoria, pertenece a un núcleo semántico asociado siempre con el pensamiento como actividad y como práctica.  Actualmente, la palabra "Memoria" se define como:

                "la capacidad que tiene las personas de recordar algo; Recuerdos que tiene un colectivo de algo                             ocurrido en el pasado" [1]

        Ahora si hablamos de "Memorias" estamos hablando de:

"obras escritas que contienen las experiencias personales, los recuerdos y los datos relativos a la vida de una persona, contados generalmente por ella misma" [2]  

        Lo que significa que, la memoria colectiva social de una región muchas veces está atada a las memorias de sus habitantes.  Estos conforman el complejo de historias que desarrollan y amplían el pasado y se hacen presentes en los textos que utilizan las generaciones actuales.  Estos textos, la mayoría de las veces son utilizados para mantener vivo el recuerdo del desarrollo social, político, económico y cultural de la sociedad.

        En la antigüedad, esta memoria social colectiva se transmitía por medio oral.  Esta práctica se conoce en el presente como historia oral.  Al ser plasmada en papel, la historia sufre cambios y por consiguiente la memoria social colectiva.  Ya los cuentos de una región o de una cultura en específico no son tan importantes como la historia en conjunto. 

        La historia oral es desplazada gradualmente por la historia escrita.  Siendo esta última la que es validada por el Estado[3] y por las esferas de poder.  La historia escrita se nutre desde un principio de la práctica de imprimir tanto en papel como en cualquier otro medio donde quede evidencia de un suceso de impacto social.  Imprimir, para los antiguos filósofos y poetas era:

                        "una manera de no olvidar, era una actividad". 

        Por esta razón, la memoria está a menudo asociada a la escritura o a la iconografía, a todo lo que hace posible la conservación, para ser recuperado en otro momento.[4]  Además, otra palabra para esta práctica de imprimir, es la de grabar. 

                        "Grabar, para que la imagen permanezca legible" [5] 

        Tanto la palabra imprimir como grabar al unirse logran crear una base firme para el mantenimiento de la memoria social pasada como la presente.  Las palabras grabar e imprimir le da sentido a la palabra memoria, incluso en la época de las computadoras.[6]  

        La historia escrita recoge, une, elimina y simplifica en algunas ocasiones hechos que afectaron a la sociedad en su totalidad.  La memoria se nutre directamente de la historia escrita y oral, pero el rol protagónico se lo lleva la historia escrita.  En la actualidad, la historia escrita y su representación navega por diversas direcciones, mapas conceptuales, guías curriculares que señalan lo qué es, cómo es, para qué sirve y cuál es la función dentro de la sociedad. 

        Pero la realidad es que, la historia no es sólo responsable de conservar la memoria social.  La historia escrita ayuda a elaborar una imagen del pasado.  Esta elaboración se suele llamar reconstrucción historiográfica.  En el presente, la reconstrucción historiográfica no se lleva de manera rápida a los componentes de la sociedad, los seres humanos, sino que la forma de llevar el mensaje de reconstrucción historiográfica es de manera paulatina y constante.  Los modos de operar que utiliza la sociedad para llevar el mensaje de la reconstrucción social que quiere que la generación vea son variados, pero el más eficaz es el que se utiliza como medio masivo: el sistema educativo.

El sistema educativo se nutre de los diferentes componentes que abarca el concepto educación.  La educación funciona y sirve como instrumento de formación del ser humano en todas sus dimensiones. La estructura educativa que se crea en el pasado como la del presente se erige sobre la base de las necesidades de cada sociedad.

        El desarrollo del sistema educativo como lo conocemos en la actualidad, es un sistema que ha evolucionado con el pasar del tiempo.  Esta evolución da comienzo en las primeras escuelas formadas en la época antigua con los griegos, espartanos y atenienses hasta los romanos.[7]  Pasando por la época medieval, donde las escuelas estaban patrocinadas por los monasterios e iglesias.  Es en esta época que surgen las primeras universidades.  Luego el sistema educativo sufre mayores cambios con la época del renacimiento pero no es hasta la época de la reforma y la época moderna que el sistema educativo se estructura como lo conocemos en la actualidad.[8]

 La memoria mutilada que muchas veces ignoramos en la sociedad con conciencia o por ignorancia o desconocimiento de su existencia esta alimentada por varios factores que la engrandecen a través de los tiempos.  Estos factores son: el silencio histórico, el ocultismo, la falta de evidencia escrita, el olvido, la invisibilidad, la exclusión, fragmentación y la selectividad[9], entre otras características más.  Dentro de estas características, la ocultación, es uno de los procedimientos más corrientes en el control del pasado por el poder dominante social.  Esto según el autor del libro La memoria rota, Arcadio Díaz Quiñónez:

        "...eliminar, borrar, separar parece ser la condición de la cultura y la política dominante... en Puerto Rico, en el        nuevo orden imperial"[10]

        Un ejemplo de esta forma de separar la realidad con lo que se escribe de forma oficial en las páginas de historia es el relato escrito en el texto La isla de Puerto Rico citado en el libro La Memoria Rota de Arcadio Díaz QuiñonezEn este texto cuando se refiere al periodo donde existían esclavos en la Isla, ni siquiera se menciona la palabra esclavitud.  Cuando se ofrecía en ese texto las características de la población se empleaban toda clase de eufemismos para evitar la palabra:

                        "Los habitantes son en su gran mayoría descendientes de la raza española que colonizó la isla.  La raza de color, descendiente de aquellos buenos y leales seres humanos que fueron traídos al país para trabajar en las labores agrícolas y en  la elaboración del azúcar, está representada por mucho por miles de personas.  Los  mulatos, que son producto del cruce de la  raza blanca con la negra, están incluidos en                                 estos cálculos" [11] 

 Otro ejemplo lo es la exclusión. La exclusión ha sido la norma dentro de los textos escolares mayormente.  La visión de lo que es lo puertorriqueño es una eterna frontera ignorada o tal vez un espacio neutro tratado con desconfianza.  Las categorías nacionales y culturales de los Estados Unidos y en Latinoamérica, y la situación colonial puertorriqueña, llevan con frecuencia a negar la memoria histórica, o a situarla en un afuera desdeñoso o paternalista y casi siempre enigmático.  Es una memoria muchas veces negada y rota.[12] 

        En ese sentido se repite la experiencia de la  memoria mutilada de Serge Gruzinski.  Aquí la memoria mutilada intenta y desea imprimir un pasado que se dio pero que no tiene una continuidad.  Estos ejemplos nos muestran evidencia de que la memoria social puede ser  manejada, creada, borrada y arreglada de acuerdo a los intereses que tenga el conglomerado que mantiene poder sobre las páginas en los textos de historia y estudios sociales utilizados no solo en la Isla sino en todo el mundo. 

        Es evidente que, la memoria colectiva y la memoria mutilada sufren y tienen características similares, esto gracias a que ambas pueden darse en un mismo espacio y en un mismo tiempo dentro de la sociedad.  Como evidencia de esta realidad, se puede observar como el estudio del movimiento de la sociedad, más allá de la validez o legitimidad de los conocimientos que genera, acarrea consecuencias diversas para las confrontaciones y luchas del presente.[13]   La memoria colectiva, la memoria mutilada y sus diversas variaciones se poden en manifiesto en los libros de textos que utiliza el sistema educativo de la Isla como se señalara anteriormente. 

        El Sistema Educativo de la Isla utiliza los sistemas de retentiva, recuerdo, reminiscencia y estudio para mantener viva la memoria social colectiva.  Pero este sistema con el surgir de nuevas tendencias educativas se ve afectado.           En la actualidad y con la era de la informática moderna, los retos son mayores.  Surgen nuevas interrogantes y nuevas dimensiones en los campos del saber.  Ya el conocimiento dado de forma bancaria es rechazado y surgen un nuevo estilo de enseñanza.  El de análisis, el de diálogo y el de búsqueda.  Ahora no solo el maestro es cuestionado, también lo son los libros de textos.  Es el tiempo de los ¿Por qué?

        ¿Por qué se escribe historia? ¿Es esta la historia real? ¿Yo soy parte de la historia?  Estas preguntas bien pueden ser ejemplo de un estudiante que esta analizando el contenido de la educación a la cual esta siendo expuesto.  El discurso histórico toma otra dimensión y enfoque. 

        Es aquí donde la relación del discurso histórico con lo real surge como, una relación de lenguaje y poder, donde la escritura funge como la gran conquistadora.  Es aquí donde la imaginación cobra fuerza y da posibilidad a los cuestionamientos a las líneas oficiales de la historia escrita.  Pero no siempre se puede decir que esta aseveración es cierta y genuina.  Arcadio Díaz Quiñónes en su libro La memoria Rota nos comenta con relación al estudio de la historia lo siguiente:

                        "La reconstrucción histórica sin embargo no                                 coincide necesariamente con la memoria                              social.  Pero las voces que articulaban la                             historia dominante hablaban con la certeza                              de que coincidían con - y encarnaban - la                           memoria social.   Era una visión poderosa,                           por lo menos en dos sentidos.  La visión de                          lo histórico tendía a ser monolítica,                                      excluyente, simplificadora... De la        colonia                              española y de la lucha por el autonomismo,                         se pasa rápidamente al ambivalente 1898,                              al cambio de soberanía y al imperio del                                        adversario: la dominación de las                                         corporaciones azucareras asentistas"[14]

        Con relación al escenario escolar y universitario el autor comenta lo siguiente:

                        "La historia enseñada en las escuelas                                  públicas y privadas de la Isla, inclusive en                                las universidades era una historia que unía                                pensamientos colectivos, no era una historia                                 que motivara a la crítica u opinión,  No era                           una historia que creara conflictos o división.                                 Era una historia no conflictiva del pueblo de                             Puerto Rico.  La práctica intelectual                                         universitaria era, con muy pocas                                                 excepciones, la confirmación redundante de                                 lo que pensaban nuestros políticos...  Era                             una historia que se transmitía más                                  eficazmente a través del discurso del                                   poder..., el poder de los que        hacían política                           en la Isla" [15]

        Con el surgimiento de nuevos autores y estudiosos jóvenes de la historia surgen nuevos cuestionamientos y señalamientos, en los cuales comienza a gestarse un nuevo sujeto: el otro. La relación ausencia - presencia en la historia, es una relación donde se hace presente al pasado y con esta relación aparece la frontera donde coexiste el otro.  La frontera se presente como el límite y el  espacio de ser para el otro.  Los discursos del otro entran de lleno en la escritura actual.  El otro, el invisible, el que queda en la oscuridad y en el silencio.  La realidad es que es necesario que exista el otro, en los discursos históricos no hay amos sin esclavos.      

        Con relación a esto en la historia de Puerto Rico y la historia social, los esclavos eran los otros.  Cercanos pero desconocidos.  Ellos están dentro de la política del olvido y del ajuste histórico.  Ejemplo de esto es las relaciones existentes en los libros de historia.  Así como hay diversos autores de historia, así mismo hay diferentes versiones sobre la población negra en la Isla. 

 


[1] Diccionario VOX.  Lengua española. España,  ANAYA, 2000.

 

[2] Vox, op cit.

[3] El estudio de la historia y la representación del Estado está atado a la visión directa de lo que representa el poder político, social, económico y cultural.  El Estado ejerce su poder a partir de las represiones de poblaciones que se hacen invisibles como lo son los proletariados, los trabajadores inmigrantes, las minorías que no tienen el color apropiado y adecuado.  Las mujeres, son invisibles en calidad de seres humanos.  (H. Cixous, La risa de la medusa. Ensayos sobre la escritura, Barcelona, Editorial Antropos, 1995).

 

[4] A. Díaz Quiñónez,  La memoria rota. Puerto Rico, Ediciones Huracán, 1996. p. 72

 

[5] Díaz Quiñónez, op cit. P. 72

[6] Ibíd. P. 69

[7] En el libro Legado Robado de George G. M. James se establece que los primeros conocimientos y las primeras filosofías no vinieron de los Griegos ni de ninguna otra civilización cercana a ellos, sino que los primeros conocimientos vinieron de los hombre negros del África del norte y de los egipcios.    Es en la cultura egipcia que se desarrolla el primer sistema de salvación llamada los misterios.  Además, de ser un sistema de salvación era un sistema de continua educación. 

 

[8] A. López Yustos, Sociedad y escuela en Puerto Rico.  Publicaciones Puertorriqueñas, San Juan, 2003.

 

[9] En el campo de la selectividad se puede hacer referencia a lo que comenta el autor Arcadio Díaz Quiñónez en el libro La memoria Rota.  Esta referencia esta relacionada a la forma de exponer o silenciar hechos ocurridos en el pasado.

                             "La violencia era la gran ausente del discurso                                      histórico... en la memoria política funcionaba un                                 nuevo calendario y una armonía que negaban a                                  la historia...se omitía, tanto en el discurso                                          histórico oficial como en los cursos                                                      universitarios, cualquier referencia importante a                                 la violencia de nuestra historia, la española o la                               norteamericana, la violencia conquistadora, la                                    violencia de la esclavitud, la del aparato militar                                   que dominaba la Isla y la violencia de una                                                 emigración masiva fomentada en conveniencia                                   con intereses metropolitanos.  [...] La                                                 historiografía ha sido un territorio largamente                                     colonizado."

                                         

[10] A. Díaz Quiñónez,  La memoria rota. Puerto Rico, Ediciones Huracán, 1996. p. 79

 

 

[11] Díaz Quiñónez, op cit. p. 60

[12] Díaz Quiñónez, op cit. p. 79

[13] C. Pereyra, Historia ¿para que? Editorial Siglo XXI, México, 2002.

 

[14] Díaz Quiñones, op cit. p. 24

[15] Ibíd. P. 26