En el presente Flash Card, tenemos que contestar una interrogante que tiene relación a las Corporaciones en Puerto Rico.  ¿Dónde se emplazan a las Corporaciones?, esa es la pregunta que nos atañe en esta reflexión académica.  Como imperativo racional, lo primero que debemos cuestionarnos para poder dar inicio a esta reflexión y análisis, es ¿existe una ley que regule el emplazamiento de la corporaciones?, lo que nos lleva a preguntarnos, ¿Dónde se busca esa ley? 

      Por simple que sean las preguntas, no significa que su contestación sea o esté constituida con la misma simpleza.  Es así como en la búsqueda de la información para poder satisfacer el requerimiento inicial, se dan con dos fuentes que suplen dicha contestación.  Uno, el material impreso, ubicado en la sección de reserva de la Biblioteca, bajo el nombre de Ley General de Corporaciones de Puerto Rico, según enmendada, edición del 2005.  La ubicación de la sección que nos ocupa se encuentra en el Capitulo 212, en el Artículo 12.021, en la página 122.  La segunda fuente de información se encontró de forma electrónica, en el portal de información jurídica de Lexis Nexis, específicamente en el   TITULO CATORCE, Corporaciones Privadas; en el Subtitulo 4, Ley General de Corporaciones de 1995; en el Capitulo 212 con nombre, Pleitos contra Corporaciones, Directores,  Oficiales o Accionistas.  La nomenclatura de esta ley es 14 L.P.R.A. § 3126. 

      La Ley General de Corporaciones de Puerto Rico con relación al emplazamiento de las corporaciones expresa que:  

    (a) Se emplazara a cualquier corporación organizada en el Estado Libre Asociado entregando personalmente una copia del emplazamiento a cualquier oficial o director de la corporación en el Estado Libre Asociado, o al agente inscrito de la corporación en el Estado Libre Asociado, o dejándola en el domicilio o residencia habitual de cualquier oficial, director o agente inscrito (si el agente inscrito es un individuo) en el Estado Libre Asociado, o en la oficina designada u otra sede de negocios de la corporación en el Estado Libre Asociado. Si el agente inscrito fuere una corporación, se podrá efectuar el emplazamiento a través de dicha corporación en calidad de agente, mediante la entrega en el Estado Libre Asociado de una copia del emplazamiento al presidente, vicepresidente, secretario, subsecretario o cualquier director del agente residente corporativo. El emplazamiento diligenciado mediante la entrega de una copia en el domicilio o residencia habitual de cualquier oficial, director o agente inscrito, o en la oficina designada u otra sede de negocios de la corporación en el Estado Libre Asociado, para ser eficaz, deberá dejarse en presencia de un adulto por lo menos seis (6) días previos a la fecha del señalamiento del procedimiento judicial y el emplazador informara claramente la forma de diligenciamiento en la notificación de la misma. Si la comparecencia ha de ser inmediata, el emplazamiento deberá entregarse en persona al oficial, director o agente residente. 
     
    (b) Cuando mediante la debida diligencia no pudiere emplazarse una corporación entregando el emplazamiento a cualquier persona autorizada para recibirlo según lo dispuesto en el inciso (a) de esta sección, tal emplazamiento se diligenciara según lo dispuesto en las Reglas de Procedimiento Civil del Estado Libre Asociado, Ap. III del Titulo 32. 
     
    --Agosto 10, 1995, Núm. 144, art. 12.01, ef. Enero 1, 1996. 

   Con relación a esta ley, el Tribunal Supremo ha establecido que el emplazamiento es el mecanismo procesal mediante el cual el tribunal hace efectiva su jurisdicción sobre la persona del demandado. La citación o emplazamiento representa el paso inaugural del debido proceso de ley que viabiliza el ejercicio de la jurisdicción judicial y su adulteración constituye una flagrante violación al trato justo. Es por ello que los requisitos para emplazar, conforme a la ley o a las reglas de procedimiento, deben cumplirse estrictamente. De otro modo, el tribunal estará impedido de actuar sobre la persona del demandado.  Como regla general, cuando la parte demandada es una corporación, el que reciba el emplazamiento deberá tener cierto grado de capacidad para representarla. Lucero v. San Juan Star, 159 D.P.R. 494 (2003). En adición al emplazamiento personal, la Regla 4.5 de Procedimiento Civil, 32 L.P.R.A. Ap. III, permite el emplazamiento por edictos de una parte. Esta dispone, en lo pertinente, lo siguiente:

  • Cuando la persona a ser emplazada estuviere fuera de Puerto Rico, o estando en Puerto Rico no pudiere ser localizada después de realizadas las diligencias pertinentes, o se ocultare para no ser emplazada, o si fuere una corporación extranjera sin agente residente, y así se comprobare a satisfacción del tribunal, mediante declaración jurada con expresión de dichas diligencias y apareciere también dicha declaración, o de la demanda jurada presentada, que existe una reclamación que justifica la concesión de algún remedio contra la persona que ha de ser emplazada, o que dicha persona es parte apropiada en el pleito, el tribunal podrá dictar una orden disponiendo que el emplazamiento se haga por un edicto. No se requerirá un diligenciamiento negativo como condición para dictar la orden disponiendo que el emplazamiento se haga por edicto.

   Como puede apreciarse del citado texto, para que un tribunal pueda dictar válidamente una orden permitiendo un emplazamiento por edicto, tiene que haberse intentado efectuar previamente un emplazamiento personal y, después, haberse sometido una declaración jurada con la expresión de las diligencias efectuadas. Reyes v. Oriental Fed. Savs. Bank, 133 D.P.R. 23. Con el fin de poder llevar a cabo un emplazamiento por edictos, es necesario que la parte interesada acredite al Tribunal el hecho personal y que, a pesar de las diligencias realizadas, no ha sido posible localizarla. A tales efectos, y a los fines de que el tribunal se encuentre en posición de determinar que realmente se llevaron a cabo dichas diligencias, el emplazador deberá prestar una declaración jurada en la cual detalle las gestiones por él realizadas para localizar a la parte demandada. Solo cuando se demuestre de forma fehaciente el hecho de que se han llevado a cabo aquellas diligencias potencialmente efectivas a los fines de encontrar al demandado, puede el tribunal conceder el permiso para emplazarlo mediante la mencionada publicación. Lanzo Llanos v. Banco de la Vivienda, 133 D.P.R. 507 (1993).

   En conclusión, para poder contestar la pregunta sobre, ¿Dónde se emplazan las corporaciones?, la contestación es que se debe de ver caso a caso, según la totalidad de los hechos circunstanciales y la relación del demandado con el demandante, el grado de capacidad para representar la corporación y si al que demandan esta presente en la Isla o se tiene que hacer por edictos.