Puerto Rico es una Isla rodeada no solo de mar por sus cuatro lados cardinales, sino también de múltiples escenarios de luchas sociales. Luchas que abarcan problemas económicos, políticos y sociales, los cuales repercuten directamente en la cultura y en la mente de los miles de puertorriqueños que viven en la Isla.
Muchos de estos problemas sociales vienen atados a soluciones que se encuentran en el camino para transformar el pensamiento puertorriqueño. Aspecto que ha sabido utilizar muy bien el sistema de gobierno que este en turno. Pero, no solo las soluciones vienen de la esfera política sino también de la esfera social que cubre la Isla. Esto último con relación al surgir de nuevos enfoque y nuevas tendencias en los estudios sociales y los estudios de género dentro y fuera de la historia de nuestro país.
En la actualidad, en Puerto Rico como en el mundo entero, los estudios de género, han obligado a los docentes que se especializan en historia pura, literatura, las ciencias sociales, además de las ciencias y las matemáticas ampliar sus conocimientos; el docente ya esta hablando de la contribución de la mujer en cada una de las materias enseñadas. Impulsando al estudiante abrir la mente a nuevas posibilidades de investigación e indagar de forma crítica las áreas de estudio señaladas.
La historia de la mujer o historia de género, ha sido una historia marginada que ha sido invisible en los libros de texto de historia y estudios sociales durante las décadas pasadas antes de 1970. Aunque, ya se esta creando conciencia a las generaciones de la existencia de una historia femenina no apartada de la historia general, siguen apareciendo rastros de roles y visiones tradicionales que no demuestran la realidad de la sociedad actual.
Cabe señalar que esta falta de presencia en los textos no significa, que las mujeres no contribuyen, fomentan y crean bases y cimientos en las civilizaciones antiguas y posteriormente en la civilización y sociedad actual. Si fuéramos a describir esta forma de escribir la historia, se puede señalar su orientación hacia lo humanístico, ya que toma como eje principal a la mujer y sus acciones únicas dentro del marco histórico social.[1]
En la actualidad, los estudios y la expansión de estos en los campos de la historia de la mujer han tomado otro curso, dando mayor importancia a la integración de la mujer dentro del macro mundo histórico de la sociedad actual. Ya no se ve a la mujer como elemento ajeno o parte pegada de los sucesos que propiciaron el crecimiento de todo un rompecabezas sociocultural del presente. La mujer es uno de los ejes principales, pero no exclusivo del engranaje de la sociedad. La integración es un factor determinante para poder entender mejor el surgimiento, crecimiento y posteriormente la desaparición de sociedades completas y complejas.
Es a raíz de esta nueva experiencia social que surgen nuevamente los cuestionamientos sobre los estudios de género y como estos impactan directamente a la sociedad entera. Ya no es algo de cuestionamiento simple, si el problema es biológico o no, ahora va más allá. Va más allá de los márgenes del pensamiento, de los límites del escribir y del dialogar. Es romper las fronteras existentes sociales y darles un valor y un peso en la sociedad actual. Los estudios pasados sobre la mujer en exclusiva dieron paso a otros cuestionamientos sobre elementos existentes dentro del estudio llamado "género".
Según la autora Teresa de Lauretis en el escrito The technology of gender, el género es un conjunto total que señala diferencias y aptitudes. Las diferencias apreciadas no estriban en lo biológico, sino en diferencias marcadas socialmente. Lauretis señala, que la diferencia sexual hombre vs. mujer es muy visible y se percibe a simple vista, pero la diferencia sexual mujer vs. mujer no se puede ver a simple vista. Lo que supone que, el género también pudiera verse como lo que marca la diversidad aun dentro de los posicionamientos de una supuesta igualdad.
El género se crea para reinterpretar los espacios y las limitaciones que crea la sociedad en los sujetos. En este sentido, el sujeto es construido dentro del género. Donde el género funciona también como un complejo de efectos hacia el sujeto que cuestiona al sujeto unificado y el entorno que habita, creando una representación de clase, grupo y categoría, características que dan la impresión de una relación de pertenencia. El género es ese nombre dado a la diferencia. Es el nombre dado al otro que falta por definir, por cuestionar y por argumentar.
La palabra género nos presenta la posibilidad de un estudio. Pero ese estudio nos presenta como objetos que merecemos ser estudiados, lo cual nos presenta una problemática, ya que no somos objetos ajenos a lo social, sino seres humanos pensantes que vivimos dentro de una sociedad. No solo las mujeres se ven en el concepto de género, sino que también este concepto trata de integrar al hombre dentro de los estudios de género.
El género se adentra en todo lo que esta socialmente relacionado. En los procesos de la vida diaria y en todo lo que tiene que ver con la adquisición de saber. Es aquí donde la educación alcanza una posición de enlace para filtrar lo que los estudios de género busca obtener, entre esos objetivos que se busca, está la inscripción de sujetos con sus significados dentro de una construcción social.
Es en este caso que la historia de las mujeres o de género ha surgido como terreno definible, principalmente en las últimas décadas. A pesar de las enormes diferencias en los recursos invertidos en ella, en su representación institucional y su posición en el currículo, en el rango otorgado por universidades y asociaciones disciplinarias, parece indiscutible que la historia de las mujeres y su estudio es una práctica asentada en muchas partes del mundo.[2]
Estudios relacionados directamente a la mujer, nos obligan a visualizar desde otra perspectiva la formación de todo el ensamblaje de un mundo y sus conocimientos. Además, hacer un estudio desde la visión de género es volver a estudiar hechos y otorgarle el valor justo a sus protagonistas, sean hombres o sean mujeres.
Por otra parte, la sociedad actual, tiene una cultura que da por sentado el hecho de que la educación, la formación de subjetividades, el estudio de la historia y la adquisición del conocimiento se relacionan estrechamente. Más aún cuando en general, se entiende que el concepto de educación está fuertemente ligado al de escolarización. Esta creencia deja aún lado las posibilidades que tiene la adquisición de conocimiento en cada una de las áreas mencionadas.
Esta realidad limita al estudiante a pensar críticamente con relación a esa otra historia, la de la mujer, a la historia que se escribe paralelamente con la historia que ya conocen. Estas limitaciones afectan a las generaciones presentes y futuras en la adquisición de conocimientos, creación de valores e identidad nacional y el fortalecimiento de la moral social.
En el caso de la historia de Puerto Rico, y específicamente los textos de estudios sociales e historia, la práctica habitual es la de atribuir a la mujer el rol biológico de procrear, unas cuantas mujeres pasan la línea de la vida invisible a la línea del ojo público y académico. No así la historia de Celestina Cordero Molina, que queda en la invisibilidad histórica del Pueblo de Puerto Rico.
En Puerto Rico las transformaciones sociales, políticas y económicas impactan directamente al Sistema de Instrucción Publica, hoy día Departamento de Educación. Gracias a estas transformaciones sociales, el desarrollo del Sistema Educativo ha sido favorable en la promoción de movilización social, cultural, política y económica. Donde la estructura administrativa del Sistema Educativo responde, en buena medida, al modelo económico del país y a las realidades sociales y políticas que lo impactan y las que, en cierta medida, moldean nuestro desarrollo como pueblo.[3]
En Puerto Rico, el sistema de educación formal[4] tiene más de un siglo en desarrollo, pero, en el presente, son muchos los libros de historia de la educación que señalan el inicio del sistema educativo formal a partir del 1898. Autores como R. Claudio, López Yustos y Cáceres entre otros, coinciden con esta fecha, como el inicio del sistema formal de educación en la Isla. Por otro lado, algunos reconocen que el sistema de educación formal estaba precedido por un sistema de educación informal dentro de la cultura de la Isla. [5]
En el pasado, la educación era en gran parte responsabilidad de la Iglesia y la Familia. La educación durante los primeros años de la dominación española en Puerto Rico era un privilegio para los ricos, lo que representaba una cuarta parte de la población. Luego, la Iglesia Católica tenía la responsabilidad de reunir dos veces por semana a los niños para enseñarles a leer y a escribir y a rezar el padre nuestro.[6]
Según datos históricos, se señala el comienzo de la escuela pública puertorriqueña para principios del siglo 18. Las escuelas autorizadas por el Cabildo de San Juan tenían la obligación de instruir gratuitamente a los niños de las familias pobres.[7] La responsabilidad de pagar a los maestros era del pueblo donde se impartía la instrucción gratuita.
Para finales del siglo 18, en Puerto Rico comienza una discusión sobre la necesidad de establecer escuelas para niñas.[8] Para el 1804, luego de pasar un examen de catecismo y de lectura, se contrataron las primeras maestras. Estas tenían un salario equivalente a unos cincuenta dólares al año.[9]
Durante esta época la Ilustración europea, la cual se caracterizó por su interés en la educación y su optimismo en los frutos educativos de la escolarización tuvo su impacto en la sociedad puertorriqueña y en la forma de concebir la educación en la Isla. Más adelante y durante el desarrollo del siglo 19 proliferaron las escuelas en la Isla, pero separadas por género y siempre influidas por la Iglesia Católica. Lo que demuestra el alto contenido religioso en la enseñanza que se impartía.
En el pasado como en el presente, el desarrollo de la educación en Puerto Rico, se enmarca directamente en el desarrollo económico, político y social de las diferentes épocas históricas por las cuales ha pasado la Isla.[10] Como resultado de estos procesos, el Sistema Educativo de Puerto Rico presenta esta visión de lo que es Puerto Rico como sociedad en los textos escolares que se reproducen y enseñan en las escuelas. Los cuales reseñan las distintas épocas y los distintos pensamientos a través de la historia con la visión de Puerto Rico como pueblo.
En el presente, existen muchos libros sobre la historia de Puerto Rico y la historia de la educación en Puerto Rico. Todos estos textos tienen diferentes escuelas de pensamientos y visiones académicas: visiones económicas, políticas, religiosas e ideológicas. Pero en todo ellos falta algo. El desarrollo y estudio amplio sobre el concepto de género e historia de la mujer, en especial la mujer negra.
Actualmente, los discursos de los conceptos relacionados al género o historia de la mujer dentro de los textos, son discursos que se abren dentro de un crisol de variedad. Discursos que funcionan dentro de las obras literarias como mecanismos para llamar la atención. Esto por qué marcan en épocas históricas realidades que se vivían en regiones distantes, globalizando el saber y a la vez dándole pertenencia global a la historia, la historia de la mujer.
Aún así, la discusión y el análisis sobre como se ha ido escribiendo la historia de la mujer y como se representa en los libros de texto es una que no ha acabado.
En la actualidad, los discursos más problemáticos son los de nuestra herencia. Puerto Rico no tiene problemas en presumir de su herencia española ni aún la herencia indígena. Pero cuando se trata de la herencia negra, son muchos los que tratan de blanquear su historia alegando que su familia no tuvo ningún tipo de mestizaje o simplemente que no son negros sino trigueños.
Esta realidad nos presenta un reto a la hora de señalar las contribuciones a la cultura puertorriqueña. Desde que el ser humano puertorriqueño entra en el sistema educativo de la Isla, esta directamente envuelto en todo lo que tiene que ver con los estudios sociales y la historia de Puerto Rico. Pero, como todo, ese acercamiento esta limitado por los estereotipos existentes en los libros escolares y en las personas que llevan la enseñanza.
Tal es el caso de la representación de la herencia femenina africana. Más allá de la herencia biológica y la contribución de esta población a nuestra cultura, como lo es la música, el léxico, alimentos e instrumentos musicales y utensilios, la herencia africana o negra solo se muestra a través del ser humano masculino, el hombre negro africano. Se deja a un lado, a la población femenina negra, tanto la libre como la esclava.
En el transcurso de nuestra historia, la mujer puertorriqueña ha tenido que luchar por un puesto en las diferentes páginas escritas y oficiales de nuestra historia. Pero la mayoría de estas mujeres son mestizas o de piel clara, muy pocas son negras y las existentes solo se les reconoce a través de su trabajo atado a otro ser humano que muchas veces es masculino. Ejemplo de esto lo es el caso de la maestra Celestina Cordero Molina.
Como evidencia de esta realidad, diariamente miles de puertorriqueños y puertorriqueñas de edades que fluctúan desde preescolar hasta la universidad, utilizan textos escolares y literarios de y con relación a Puerto Rico, los cuales carecen de balance histórico. Esto con respecto al hecho que le atribuyen la gesta educativa solo a Rafael Cordero Molina. Atribuyendo al hombre la gestión social de haber sido maestro y no así hacerlo con su hermana Celestina. Como resultado de este olvido histórico, la contribución de Celestina Cordero Molina no aparece reseñada en los libros de la historia ni en la historia de la educación de Puerto Rico.
Este olvido en las páginas de la historia de Puerto Rico, más que olvido, es una clara fragmentación de lo que fue la realidad de la sociedad en que vivía Celestina. Una realidad plagada de prejuicios y diferentes estándares sociales que muchas veces perjudicaban a la mujer. En especial a la mujer negra, y de mucha selectividad a la hora de seleccionar los hechos que serían plasmados en las páginas de la historia de Puerto Rico.
[1] Esta historia suele ser narrada en la cual solo se toman datos de féminas más destacadas en las distintas áreas, aunque en algunas ni si quiera suelen ser nombradas por considerarse zonas exclusivas del sector masculino. Es en esta historia o estudio historiográfico, que la mujer forma un eje protagónico relacionado con la política, religión, formación de sociedades, explosión demográfica, mercado laboral, escenario familiar, entre otros. La ventaja de este estudio es, que le dan el lugar dentro de los escenarios históricos a la mujer, señalando su participación y existencia en la formación de identidades, subjetividades y discursos de una sociedad. La desventaja es que sigue siendo un estudio discriminatorio, ya que son pocas las señales y normalmente, en un principio de los escritos, solo eran mujeres de la clase media alta burgués o la nobleza, dejando a un lado las contribuciones de muchas generaciones de mujeres, criollas, negras, obreras, mujeres pertenecientes al sector económico pobre o marginadas socialmente.
[2] Scott, op cit.
[3] R. Claudio Tirado, 100 años de educación y administración educativa en Puerto Rico. San Juan, Publicaciones Puertorriqueñas, 2003.
[4] Se entiende por educación formal el proceso que ocurre en establecimientos como la escuela, donde los niños y niñas van adquirir los conocimientos, destrezas y los modos de pensar indispensables para el progreso general y el comportamiento civilizado. Se dice que es formal por que la imparte la escuela. Es formativa porque sigue un plan de estudios prescritos con este propósito.
[5] La educación informal es el proceso por el cual pasa el niño y la niña en su diario vivir, que de manera incidental e involuntaria moldea hábitos, valores y actitudes. Esta educación es la que emana del ambiente en que se vive, es meramente informativa por ser casual, accidental e involuntaria. La meta de ambos tipos de educación, tanto la educación formal como la informal, es reproducir el conocimiento acumulado con el propósito de conservar la herencia del pasado.
[6] Claudio, op cit.
[7] A. López Yustos, Historia documental de la educación en Puerto Rico, San Juan, Publicaciones Puertorriqueñas, 1997.
[8] F. Picó, Educación y sociedad en el Puerto Rico del siglo 19: consideraciones en torno a la educación primaria y sus limitaciones. Centro de estudio de la realidad puertorriqueña. Universidad de Puerto Rico, 1983.
[9] Claudio, op cit.
[10] Claudio, op cit. P.19

Más allá del mar que la rodea por sus cuatro lados cardinales, y de sus múltiples escenarios de luchas sociales. Puerto rico es una isla que abarca problemas económicos, políticos y sociales, los cuales repercuten directamente en la cultura y en la mente de los miles de puertorriqueños que viven en la Isla.
Es impresionante saber que la diferencia entre sexos ha impactado en la sociedad mundial a tal punto que es motivo de investigación
Estudios que actualmente limitan al estudiante a pensar críticamente con relación a esta historia.
"Limitación que afecta en las generaciones presentes y futuras en la adquisición de conocimiento" ¿por qué?
Según esta lectura en puerto rico hay muchas escrituras históricas que muestran el pasado de ella y de esta historia de la mujer dando evidencia a la comunidad puertorriqueña de todos estos estudios realizados
estudios que nos presentan un reto a la hora de señalar las contribuciones a la cultura puertorriqueña. Desde que el ser humano puertorriqueño entra en el sistema educativo de la Isla, está directamente envuelto en todo lo que tiene que ver con los estudios sociales y la historia de Puerto Rico. Pero, como todo, ese acercamiento está limitado por los estereotipos existentes en los libros escolares y en las personas que llevan la enseñanza.
y en la historia de puerto rico se ha odviado algunos personajes como Celestina. la cual muestra diferentes estándares sociales que muchas veces perjudicaban a la mujer, En especial a la mujer negra.
wendy mujica
CI:18533587
seccion: G-008-D
educación integral